Ultimátum a la Tierra. ¿Por qué nos atrae el cine de catástrofes?

23 feb

Daniel Blanchard nos dice: “El impulso utópico se ha extinguido. Los años 50-60 fueron muy optimistas, creíamos que todo podía cambiarse, enseguida. Que podíamos recomenzarlo todo sobre nuevas bases. Creo que esa idea ha desaparecido completamente”.

Pues en este contexto de agotamiento del impulso utópico y desconfianza general hacia el futuro se inscribe la propuesta de hoy de Una Línea sobre el Mar: hacer una aproximación al cine de catástrofes. Un cine cuya materia prima es precisamente la zozobra de nuestra confianza en la continuidad del mundo.

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7 Responses to “Ultimátum a la Tierra. ¿Por qué nos atrae el cine de catástrofes?”

  1. Karlos* 4 marzo 2010 at 14:21 #

    Pienso que es fácil imaginar un mundo mejor.

    Un mundo en el que el valor, el incentivo, lo que hace que todo se mueva, no sea el monetarismo, el capital, el dinero. Esto lo cambiaría todo. Cuando uno no puede imaginar eso, es cuando no hay espacio para la esperanza. Es imposible un mundo mejor si sigue basándose todo en comprar, vender, consumir… Eso ya existe, y cada vez de forma más perfecta. La crisis actual es simplemente una parte intrínseca del sistema, un espacio de autoajuste necesario. El sistema no peligra, se fortalece. Y sino… al tiempo. El sistema se perfecciona engullendo a sus enemigos, reciclándolos y vendiéndonoslos luego como mercancía de moda, como algo asimilado, parte ya del propio sistema. Así, CCOO y UGT no son ya sino grandes empresas con intereses propios generalmente contrarios a los de los trabajadores. Son una parte del sistema, de las más dañinas para los intereses de sus propios afiliados… y los trabajadores en general. Es sólo un ejemplo más.

    El sistema se sostiene sobre todo porque hay preguntas esenciales que no nos hacemos.

    Es más cómodo rodar en la rueda. El sistema no cambia porque no hay una voluntad real de cambio en los consumidores (perdón, quise decir ciudadanos). El pensamiento crítico es una pereza, cuando el sistema se ofrece a pensar por ti. Pensamiento único, eso!… eso sí es un gustito. Así no tengo yo que andar preocupándome de preguntarme nada. Qué soy, qué quiero ser… qué tengo que cambiar para conseguirlo. Cambiar en mí, me refiero. Ya me lo dicen en la tele, en los anuncios, en los programas, en las series, en todo eso que mola tanto. Sí, hay a ratos mala conciencia, hay pesar, insatisfacción profunda. Un runrún continuo pero sordo. Pero si has nacido en esta parte del mundo la cosa no está tan mal. La muerte, el sufrimiento, la guerra, el atropello, la esclavitud… sólo nos resultan realmente intolerables, de mala educación, si nos las ponen demasiado cerca, ensuciando nuestras calles. En cualquier otro mundo, allende nuestras fronteras,… es otra peli de desastres más. Recordáis el 11-M, supongo. Hay países donde todos los días son 11-M. Lo sabemos. Bien,… cambio de canal y listo.

    La Utopia? Siempre digo que es imposible sólo porque no la intentamos. Lo sano es practicarla todos los días, aquí, en el ámbito cotidiano, en la medida de lo personal. En lo que esté en tu mano.

    Vivir sin tele es revolucionario.
    No consumir más allá de lo necesario es revolucionario.
    Pensar lo es.
    Participar… o no, según y cómo.
    Todo puede ser diferente simplemente eligiendo, optando…. Acabando con la indiferencia.

    Ser el cambio que quieres ver en el mundo, es la revolución posible, la única real. La tuya.

    Quien es el enemigo?… tal vez no deberíamos buscar muy lejos.

    En fin, disculpen si me puse muy ceñudo. Quizás este comentario me salió un poco desástrofe :) Prometo enmendarme.

    PD: Una manifestación convocada por CCOO y UGT? No, gracias, que acudan sus amigos de la CEOE. Con mi presencia no se lavan la cara. Máxime ahorita que están a punto de endilgarnos otra reforma laboral… y sino… al tiempo.

    Como siempre, un saludo, enhorabuena y mucho ánimo. Sois un soplo… al corazón, es decir…

  2. Conchi 6 mayo 2010 at 11:00 #

    Me ha gustado escucharos, pensar sobre la mezcla de atracción y repulsión de la que habláis a la catátrofe.

    Personalmente creo que el impulso utópico sigue existiendo, una colega me decía que ella defiende el optimismo como militancia (junto con activismos varios), un optimismo activista o un activismo optimista. creo que el impulso utópico ya no está totalmente teñido altruismo, sino que busca también la satisfacción intrínseca (que no egoísmo).

    Me inquieta la apatía que surge del catastrofismo, y el uso que se hace de esa apatía, la ya manida cultura del miedo.

    Me pregunto por qué hay amenazas defendidas y validadas por el discurso social mayoritario (terrorismo por ejemplo) frente a amenazas cuestionadas. Por ejemplo, frente la amenaza del cambio climático surge el negacionismo férreo… ¿de dónde nace ese negacionismo? ¿quiénes lo alimentan?

    ¿Cuáles son las acciones posibles frente a la catástrofe en el cine? las últimas claramente son individualistas. Ves la película The Road y la esperanza está en el individualismo y cómo no en la familia heterosexual. Puffff…

    bueno, son pensamientos que os suelto aquí así según me han ido surgiendo al escucharos, inconexos y flotantes, pero con ganas de compartíroslos. gracias por construir un marco donde pensar, dialogar, mirar al horizonte y seguir cosntruyendo…

  3. Conchi 6 mayo 2010 at 11:07 #

    sólo una aclaración, no creo que el negacionismo del cambio climático surja del optimismo ni mucho menos, sino de intereses espurios (por si acaso se malentendía)

  4. Oscar 6 mayo 2010 at 12:18 #

    Gracias, Conchi. Estoy de acuerdo contigo que el negacionismo climático tiene un activador económico detrás (corporaciones, bancos, estados, etc.), pero también lo mantenemos todos cuando nos entra el miedo a los cambios que deberíamos hacer todos en nuestro día a día. Hay gente dispuesta a abordar esos cambios aunque supongan un poco de esfuerzo, pero otra gente no quiere… y apoyan el negacionismo interesado y financiado por las empresas.

    Todo reside al final en la falsedad de la sociedad actual, en la sociedad espectáculo. Lo que no sale por la tele no existe. Pero el vacío y las catástrofes cotidianas en la vida de todos y cada uno de nosotros, a pesar de no ser televisadas, son muy reales y nos hacen sudar, no dormir o desesperarnos hasta el punto de amar más la muerte que la vida.

    Yo por lo menos, acudo al cine de catástrofes para regodearme, reírme y aprender lo que no haría, porque lo que haría sólo lo sabré cuando ocurra… que seguro ocurrirá…jejejeje

  5. raqel 6 mayo 2010 at 12:33 #

    En cuanto a lo que dice Conchi de la película “The Road”: me ha sorprendido tu mirada: igual si la viera otra vez, vería esto que dices, “la esperanza en el individualismo y la familia heterosexual”. Supongo que hay parte de eso, pero cuando la vi, lo que más recuerdo es que me pareció una película de cuidados: y me sorprendió que esos cuidados estuvieran representados en la figura del padre y no de la madre, pero fue lo que más me llegó: que en un contexto apocalíptico, bajo amenaza continua, el padre no enseña al hijo a pelear, sino a cuidarse, mientras él le cuida, y busca un sitio donde la vida pueda continuar.

  6. conchi 10 mayo 2010 at 20:35 #

    pues respecto a lo que dices Raquel, estoy de acuerdo contigo en el tema de los cuidados del padre, pero me refería al final de la peli, que no es plan de destriparla pero si la vuelves a ver, mi comentario va especialmente vinculado justo a la escena final, que se supone que está destinada a la esperanza.

    es verdad Óscar que el negacionismo tiene muchas escalas, puede ser interesante para un programa ¿no? ;-)

  7. amador 10 mayo 2010 at 22:15 #

    Creo que la historia es tan dura que en el cine se han visto obligados a esa esperpéntica escena final, que en la novela (buenísima) no está.

    Viendo la peli me preguntaba si merecía la pena cuidar la vida en esas condiciones, si la vida es algo que merece la pena ser cuidado y conservado a cualquier precio y en cualquier situación, si la madre no tendría sus buenas razones para hacer lo que hace y el padre en realidad no estuviera estirando el infierno un poco más, un poco más, un poco más… Y por cierto cuidando de su vida y de la de su hijo CONTRA las demás (“no te fíes, no te fíes”).

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