Economía democrática
16 mar
¿Ein? ¿Con tanta precariedad, pensar y actuar desde una lógica de la abundancia?
Desde Las Indias nos dicen que su originalidad está en interiorizar lo que supone la sociedad de las redes distribuidas, la lógica de la abundancia y la consciencia de poder hacer y organizar el trabajo de otra manera.
Recomendaciones para no perderse en un mar de links:




Queríamos decir que vuestras preguntas nos han ayudado porque:
- Hemos visto que son muy parecidas a las nuestras, y eso nos confirma que hay un territorio común en el que podemos pensar en compañía.
- Hemos visto la pluralidad de lenguajes con que nos expresamos, y eso confirma la diversidad de territorios desde los que estamos pensando.
Hemos intentado que todas tuvieran su expresión en la conversación con los/as indianos/as, aunque no todas las hemos formulado al pie de la letra.
Por eso, a falta de reescuchar el audio, ahí van unas aclaraciones:
La pregunta de Óscar, sobre la economía democrática, creemos que lo explicaron bien.
La pregunta de Marisa creemos que en parte la respondieron cuando les preguntamos sobre las narrativas.
La pregunta de Conchi, se nos hacía difícil hacérsela tal cual, puesto que sabemos que funcionan en red, siempre en red, y que la propia empresa es por sí misma una red. Por tanto, intuimos que para ellos/as la tarea no esta tanto institucionalizar una red identitaria sino interiorizar la lógica de las leyes distribuidad. También nos explicaron, después del programa, que el blog les sirve par hacer red, para conocer a gente, y que el blog es muy bueno para debatir, pero que para crear confianza se necesitan encuentros cara a cara, cuerpo a cuerpo. No obstante, algo de la pregunta creemos que quedó incluido cuando les preguntamos por su idea de transformación social.
La pregunta de Rubén la formulamos muy directamente, aunque quizás no terminó de quedar bien contestada. Lo que hemos sacado en claro es que para Las Indias “el eje del mal” no son las empresas y el mercado sinó el estado. Les parece “raro” que la gente se escandalice de que trabajen para el BBVA pero no les parecería raro que aceptaran una subvención de algún organismo estatal. Como si “verderse” en el mercado tuviera un plus de “peligrosidad” que no lo tiene “venderse” al estado. Esta parte del estado creemos que sí que quedó bien respondida.
La pregunta de Manuel es muy interesante, pero nos pareció que no había tiempo para abarcarla. Era todo lo referente a la relación entre libertad individual, persona-centrismo y compromiso con la comunidad. Manuel: no es lo mismo pero en el documento Ethos indidano explican sobre la ética comunitarista, sobre construir una vida personal y propia dentro y fuera… cosas que tienen mucho que ver con ese ramillete de preguntas sobre lo común.
La pregunta de Eva se planteó directamente y nos parece que quedó respondida.
Y, finalmente, la pregunta de Dani también se respondió, aunque por lo enigmática que era no sabemos si Dani se dará por satisfecho
Me encantó participar en este programa. Hoy, desde ese cubículo donde realizo ese trabajo de mierda, no hago más que pensar en levantarme e irme porque ya sé que hay otras formas de trabajar-vivir, porque ayer lo vi en las indias, ahora sé que se puede.
A mí me gustaron dos ideas que engarzan con planteamientos propios anteriores:
- Trabajar con la lógica del virus: estar dentro o cerca del sistema para poder contagiarlo. Pero nuestros amigos me definieron ese “contagio” como contagio de mejora, no de enfermar el sistema como me lo planteaba yo.
- Liberar espacios para el descanso: Tienen esa idea de liberar espacios, sin nación, donde las Indias pueden trabajar o descansar, donde encontrar sosiego y plenitud para el desarrollo completo de nuestro ser. Hace poco le pregunté a Santiago Lopez Petit si veía algún lugar donde descansar cuando nos asfixiamos o estamos cansados de apretar el querer-vivir contra el orden, y él me puso un posible ejemplo: en Bogotá, una ciudad de una violencia extrema, hay casas gestionadas por religiosos de la teología de la liberación que son espacios vacíos con lo mínimamente necesario para descansar, donde acuden narcotraficantes o gente de las bandas a descansar, y allí la condición es dejar fuera lo que nos hace violentos; ellos han visto que hay gente que abandona la violencia y permanece en ese espacio donde se encuentran con otros, que igual son rivales en ese “afuera” violento. La lógica de los espacios de las indias me recordó aquello, pero con un poco más de lírica y arte. Ellas ponen ese toque artístico y personal a los espacios liberados.
Ayer pensamos en compañía, pero,…¿continuamos?
Algunas cosas que me interesaron de Las Indias:
-mucho, la cuestión de los mitos, las narraciones y los cuentos. “En los cuentos cabe más gente que en los programas”. Me hizo recordar cómo trabajamos la cuestión de los mitos durante el movimiento global, sobre todo a partir del EZLN, Luther Blissett y Wu Ming que ya ponían mucho énfasis en el carácter reapropiable e infinitamente reproducible de las fábulas y los relatos. Y recordé también una autocrítica final por el hecho de acabar usando los mitos como una especie de mantra, ingeniería social, narrativas demasiado “orientadas”, demasiado “diseñadas”. Me gustaría retomar esta cuestión del lenguaje, los mitos y la producción simbólica desde hoy (y así poder elaborar mejor el ayer).
-la confianza de que se puede cambiar algo de la empresa con la cual se trabaja como cliente, sea cual sea. ¿Es ingenuo? No sé, igual, pero resulta una disposición para trabajar con instituciones y empresas que no son del gusto de uno mejor que la desconfianza y la instrumentalidad por principio (“aquí sólo puedo sacar pasta”), que tanta mala conciencia y tanto mal rollo generan al final. Me recordó lo que hablaba Juan en el programa sobre “paz desde la vida”: apoyarse en lo humano que hay en el otro, buscar complicidades en el que se tiene enfrente, en el que podría ser el enemigo incluso, porque no es sólo una estructura ciega, sino que hay resquicios de semejanza, de humanidad común.
-la idea de una especie de “éxodo hacia dentro”, no hacia afuera, como se plantea por ejemplo tiqqun/comité invisible con sus comunas, sino de creación de comunidades en el seno de la sociedad, sin salirse de ella, sin separarse de la realidad, teniendo en cuenta el solapamiento de las diferentes redes en el que vivimos hoy, que la vida no discurre (ni queremos que discurra) en un sólo plano que sería el que tiene valor, pero transformando(nos) desde ese interior.
Todavía no he escuchado el audio pero hablando con Marga sobre el procomún en Las Indias Electrónicas me he acordado de las conclusiones que propone Ilinor Ostrom al final de su estudio sobre Understanding Instititutonal Diversity.
Ahí dice que todos los procomunes exitosos que ha estudiado tienen ocho características en común.
Las dos primeras creo que vienen a cuento. Una alude a la necesidad de que tengan límites bien definidos (Clearly defined boundaries) y, la segunda, que debe darse una “proportional equivalence betwen benefits and cost”, lo que implica que los miembros de la comunidad deben negociar un sistema claro de premios y castigos, mecanismos de asignación de méritos y prevenciones para que nadie saque tajada alguna.
En fin, me pregunto si este procomún de Las Indias Electrónicas y la comunidad que lo gestiona respeta escrupulosamente estas dos reglas.
A mí mismo me sorprende la rotundidad con la que la “abuelita” Lin Ostrom, como creo que cariñosamenmte la llaman en su Universidad de Indiana, enfatiza la importancia de las reglas.
Ya sabéis que ha dedicado su vida a demostrar que la tragedia de los comunes no es un destino, sino el efecto de una mala gestión y, para probarlo, ha estudiado centenares de casos por todas partes para comprobar que la gente siempre sabe encontrar formas de autoorganiarse y preservar su patrimonio común.
Voy a oir la entrevista y si se me ocurre alguna cosa más os lo cuento.
Hola,
Seguì el programa con atenciòn, me interesò mucho lo de las Indias. Una amiga que les habìa hecho una entrevista ya me hablò de ello, tenìa mucha curiosidad, pasé por el local pero no me decidì a entrar. Ahora creo que sì voy a entrar!
No es que entienda del todo de qué va el tema; pero eso también me hace pensar que es algo que vale la pena conocer de màs cerca.
Sobre todo me parece importante el tema de “politizar” la economìa, eso es lo que màs me interesa de esta experiencia. Y es en cierto modo, por lo que conozco, lo que màs falta en las luchas polìticas màs locales, màs situadas; siempre el trabajo queda fuera, lamentablemente, lo que las aleja de experiencias màs comunistas. Por eso es admirable que la gente trate de organizar también en comùn su economìa, los medios de su subsistencia y de su existencia. Me recuerda a experiencias muy viejas, con diferencias pero ya cada una era diferente: los artesanos straubinger alemanes, los saint-simonianos, la comunidad icariana… Todos esos que ya eran comunistas antes de la revoluciòn. Faltarìa, claro està, ver qué es esa democracia con la que se trata de politizar la economìa. Pero eso enlaza creo con lo siguiente.
Pues lo que también me parece importante es el enfoque en cierto modo artìstico del proyecto. (Prefiero decir artìstico antes que mìtico, pues los mitos ya parece que tienen que ver con mentiras, con algo en lo que en el fondo no creemos.) Recuerdo que en la entrevista el chico hablaba de còmo el capitalismo por sus contradicciones socializaba por sì solo los medios de producciòn. Pero claro, lo que se socializa asì es en cierto modo el colmo de la privatizaciòn (cada uno en casa con su ordenador, siendo comunista asì sòlo en los foros de internet, dejando las calles desiertas y plenamente disponibles a la circulaciòn de mercancìas y a las actuaciones policiales…; bueno, como yo ahora!). Y por eso, lo interesante es que en la entrevista de daba a entender que habìa que partir de otro lado, aunque sea con esos medios. En fin, que lo que me pareciò importante es lo del enfoque, lo que llamaban “la mirada”, comunitaria de partida. Tal vez esa democracia econòmica también venga de eso, no sòlo producir valores de cambio o en ùltima instancia de uso (acompañados por las mentiras mìticas de la publicidad), sino fabricar cosas en las que se resalte la capacidad igual de todos, que no sòlo se dirijan al estòmago o a las pasiones màs primitivas, y que tengan esa capacidad como base (en todos los procesos de decisiòn, la forma de las asambleas y demàs). Supongo que en esto hay que ser muy inventivos… Recuerdo esa alumna de Jacotot, que trabajaba fabricando zapatos, y que comenzò a coser en ellos la frase “igualdad de las inteligencias”.
Y en fin, espero que esto no sea tan buena idea que alguien lo capitalice. Tal vez ahì, dependiendo de lo lejos que vaya esto, entre el problema con el afuera, con las otras lògicas del trabajo imperantes en nuestras sociedades. De todos modos està muy bien, creo, no partir de primeras de ese odio a todo lo urbano o a la civilizaciòn que hay en las comunas màs rurales, las que tratan de practicar allì la autonomìa material. Ojalà en algùn momento estas dos formas de experimentaciòn se unan.
Saludos!