¡Adiós, luz que yo tanto amaba!
8 ene
“!Adiós, luz, que yo tanto amaba!” Con esta frase, Ifigenia se despide de la vida en la tragedia Ifigenia en Aúlide, de Eurípides, antes de ser sacrificada por el bien de su pueblo. Pero antes de aceptar ese destino, se ha debatido entre la épica: “Está resuelto que moriré; ¡pero quiero morir gloriosamente, desechando todo sentimiento cobarde!” y la lírica: “Más vale vivir miserablemente que morir gloriosamente”. ¿Hay que elegir como ella entre la épica y la lírica? ¿Hay que elegir entre el amor a la Humanidad y el amor al ser amado o sí mismo?¿Entre salvar a todos y salvarse uno?
Referencias:
- Eurípides: Ifigenia en Aúlide
- La épica y la lírica, programa de Una línea sobre el mar
- David de Ugarte: Épica y lírica en el relato de los blogs, http://bitacora.lasindias.com/
epica-y-lirica-en-el-relato- de-los-blogs - David de Ugarte: La lírica, la felicidad y el poder de las redes, http://bitacora.lasindias.com/
la-lirica-la-felicidad-y-el- poder-de-las-redes/ - Blog de Carolina León: http://blogs.zemos98.org/carolinkfingers/2012/09/29/radicalizar-los-cuidados/
Audios:
- Extractos de la película “Actrices”, del director Ventura Pons (1996)
- Obertura de “Iphigenie in Aulide”, de Christoph Gluck, http://www.youtube.com/watch?
v=c00RdRb6ozQ




Enhorabuena por el programa a todo el equipo. Yo de momento me quedo con la lírica, aunque no descarto la épica para determinados momentos.
Me ha gustado el programa. Me ha hecho pensar en los dilemas y en cómo entiendo la heroicidad (que no sé muy bien si es épica). Espero no alejarme demasiado del tema. Allá va.
Si os soy sincera, cada vez me gustan menos las dicotomías, las polaridades, las disyunciones. Me acuerdo de la falacia del falso dilema (también llamada falacia por falsa disyunción), que consiste en reducir una situación a sólo dos posibilidades, dos opciones, pero con trampa, ya que los dos términos de la disyunción o bien no son exhaustivos o no son excluyentes. La alternativa “épica/lírica” no me resulta demasiado útil. No sé si todo lo que no es épica, es lírica. Tampoco si la épica deja espacio para que seamos otra cosa que un héroe o un mártir (disyuntiva perversa). Pienso en “mis” referentes de vidas de personas que han hecho cosas que considero extraordinarias y esas personas no tuvieron nunca la conciencia de estar haciendo algo heroico, simplemente tomaron decisiones, opciones de vida, porque era necesario en cada momento así. El heroísmo se lo pongo yo.
El mundo que vivimos nos impulsa constantemente a ser héroes de nosotros mismos, nos hace interiorizar el éxito como éxito personal, la necesidad de ser emprendedores. El capitalismo es un gran promotor de este tipo de relatos de héroes. La religión también. Diría que a las mujeres no se nos educa en la heroicidad a secas, sino en una heroicidad concreta. No es casual que las figuras de héroes hacedores del mundo sean mayoritariamente masculinas; no es casual que las mujeres siempre se presenten con cierta predisposición al sacrificio personal o, en todo caso, a ser heroínas de la sombra, consortes. En ambos casos es una figura opresiva, un engaño.
Los relatos míticos simplifican la realidad y, como cualquier reducción de complejidad, siempre operan con algún fin. Es necesario analizar los mitos, porque nuestra cabeza sigue operando, en gran medida, con ellos.
Me resulta imposible pensar –allende los relatos míticos (dioses, etc)- que la muerte de una sola persona pueda salvar a la humanidad.
En la tragedia todavía hay dioses que ordenan, dioses caprichosos. En este contexto no parece que Ifigenia sea libre y si no lo es, no hay ninguna decisión que ella pueda tomar, cualquier decisión sería falsa: sería del padre, de los dioses, pero no suya.
Quizás algún día os apetezca pensar Antígona. Para mí es un ejemplo de decisión de hacer lo correcto, aunque ello comporte desobedecer y morir. Quizás ser libre tiene mucho que ver con poder hacer lo correcto. Antígona no era libre, pero se hizo libre. Las leyes injustas hay que desobedecerlas.
En un mundo justo uno puede hacer lo correcto sin morir por ello (ni sacrificarse). Uno puede ser libre.
A modo de curiosidad, Nietzsche colocaba a Eurípides en la decadencia de la tragedia, decía que con él se introducía el optimismo, los ideales, la moral
Abrazos!