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El vacío, lo que mejor no entendemos

 
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Cuando lo que daba sentido ya no lo da, nada es posible y todo es posible. Hay algo de lo que está hecho el vacío, y ese algo se puede hacer vibrar.

Para ampliar:

Guión del programa

Audios, vídeos y referencias:

5 comentarios en El vacío, lo que mejor no entendemos

  • Universo Paralelo

    En la física moderna, las casualidades son llamadas sincronicidades, quizá ocasionadas por variables ocultas que rigen los ordenes microscópicos, quizá por alguna conexión en algún universo paralelo o quizá, como diría mi compañera Ana, simplemente casualidad…a mi, no me gusta creer en casualidades.

    Me ha gustado mucho vuestro programa y como habéis utilizado la entrevista a Álvaro de Rújula.
    A mi personalmente me encanta la filosofía y fue por lo que me enganche a la física, aunque no todos los físicos lo ven así. Intentamos dar a conocer la ciencia y cuando podemos y nos lo permitimos, intentamos hacer filosofía particular de garaje.

    Un abrazo y suerte con vuestro proyecto! Habéis ganado un oyente, y si surge alguna otra sincronicidad o partícula que nos interrelacione, estaremos en contacto.

    Oscar

  • eva

    A mí también me ha gustado mucho vuestro programa, (aunque confieso que aún me estoy rascando la cabeza pensando en qué he entendido…) La música perfecta, y además hoy con la grata sorpresa de hayáis escogido a Mahler. Un placer. Abrazos.

  • Ayer estuve escuchando el programa sobre el vacío. La verdad es que después de escuchar los anteriores programas en relación a películas como “el sexto sentido” y “alien” (magníficos) parecía difícil pensar que se escucharían reflexiones aún mejores. Pero con este programa os habéis superado a vosotros mismos. La verdad, no tengo palabras…
    Estáis echos unos artistas!
    Zorionak!
    Seguir así!
    Un abrazo,

    A.

  • amador

    Se me olvidó en su día comentar este artículo aparecido en El País más o menos cuando hicimos el programa de radio basado en la filosofía de Peter Pal y le entrevisté en Público:

    http://blogs.publico.es/fueradelugar/124/una-crisis-de-sentido-es-la-condicion-necesaria
    http://www.elpais.com/articulo/opinion/antidoto/cinismo/elpepiopi/20100215elpepiopi_5/Tes

    Recuerdo que pensé entonces que estaba interesante contrastar ambos pensamientos porque algo se jugaba ahí.

    Creo que PP sugiere recorrer el nihilismo (la crisis de sentido) hasta el final, porque sólo acompañando ese vaciamiento de sentido puede darse luego una creación verdadera: verdadera en el sentido de que sea creíble para nosotros mismos y que no repita fórmulas trilladas. Como si sólo pudiera “creerse en el mundo” después de que se nos haya venido abajo. Esta apuesta obliga a jugar en el filo de la navaja, en el espacio ambigüo de la crisis, donde se conjugan potencia e impotencia, “nada es posible” y “todo es posible”.

    El articulista de El País prefiere evitarse el riesgo. Confunde absolutamente nihilismo y cinismo, como si no pudiera darse otra declinación del nihilismo que no fuera el cinismo, como si el cinismo fuera el resultado inevitable del nihilismo. Dice “frente a él, es necesario repetir una y otra vez que otro mundo es posible”. Es interesante ese “frente a él”. ¿Y si no estamos “frente a él”, sino “en él”? ¿Y si colocarnos “frente a él” fuera separarnos de una potencia de vacío ambivalente, pero que es la que puede dar lugar a la creación de mundo?

    El articulista parece confiar en una “inyección de fe” en los valores “fuertes” de la izquierda: la crítica, la esperanza, la alternativa de sociedad, la utopía, etc. La “travesía del nihilismo” apuntaría más bien a acompañar el derrumbe de lo que se hunde y convertir ese vacío que queda en potencia de creación. Operación difícil y arriesgada, pero donde seguramente haya algo más en juego que en la repetición del estribillo moral de que tenemos que creer en otro mundo posible, justo y necesario.

    Y eso es lo que recuerdo que pensé… :)

  • Marga

    Yo también leí ese artículo de El País y lo comparé con nuestro personaje nihilista del programa del radio.

    Es curioso cómo con pequeños desplazamientos en las ideas llegas a lugares totalmente distintos.

    Francesc Torralba dice que el nihilista parte de la idea de que todo lo sólido se desvanece en el aire, por lo cual la lucha carece de sentido.

    No es ese el punto de partida de Una línea sobre el mar. Nuestro punto de partida, como decimos en Lo que pensamos, es que el muro de Berlín o las Torres Gemelas sólo son dos iconos de una generalizada caída del sentido que acompaña la condición contemporánea: la dificultad para leer el mundo y lo que (nos) pasa con las escalas y los mapas que hemos heredado.

    No puede decirse que esas caídas se hayan desvanecido en el aire. ¡Cayeron con todo su peso transformando la vida de millones de personas!

    El vacío del que habla Una linea sobre el mar no es el de quien cree que la lucha carece de sentido, sino el de quien se tropieza con el problema de que un mundo en crisis es, ante todo, un mundo que no se deja pensar.

    Francesc Torralba nos dice que el cinismo, consecuencia del nihilismo, se debe combatir, y que se combate con las creencias: creer en la razón, creer en la esperanza, creer en la indignación… creer que otro mundo es posible.

    Personalmente, el acontecimiento 11-M me ha enseñado que dejar de creer en el mundo, dejar de creer, puede ser la condición para el nacimiento de una nueva sensibilidad respecto al mundo, para el nacimiento de una nueva relación más amorosa y más amplia.

    Lo problemático de esta hipótesis es que puede ser, pero también puede no ser. Es decir, sentir que el mundo se te cae encima, dejar de creer, también puede abrir posiblidades para lo peor, para lo más negro, para lo más abominable.

    De ahí que, desde Una línea sobre el mar, queramos pensar sobre la ambigüedad que envuelve las relaciones entre la política y la vida.

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