La épica y la lírica
6 abr
¿Hay que elegir entre una épica y una lírica? ¿Entre el amor a la Humanidad y el amor al ser amado? ¿Entre el sacrificio y la fiesta?
Carmen Castillo, la militante, la madre, habla de lo que ocurre cuando la épica y la lírica caminan por separado.
- La película, Calle Santa Fe, en Megavideo, visible online (2:40 minutos)
- Épica y lírica en el relato de los blogs, por David de Ugarte
- A propósito de Calle Santa Fe
- Carmen Castillo Echeverría (O la Irredenta Memoria)
Audios:
- La Pasión según San Mateo. Erbarme dich
- Orfeo y Eurídice
- Orfeo y Eurídice
- La Pasión según San Mateo. Sind Blitze, sind Donner
- La Pasión según San Mateo. Ich will bei meinem Jesu wachen




El programa me gustó y me hizo pensar, además hay algunos testimonios y reflexiones sobre esos testimonios que son contundentes: la carta del hermano y la hija diciendo que no perdona a su madre el abandono son para mí dos muestras de la sinceridad política. Cuando vi la película me preguntaba cómo hacer política con esa sinceridad de estar luchando por conservar la vida. Ahora siento que me falta. En la red ciudadana tras el 11-M, lo sentía, pero ahora siento un poco mi forma de politizarme como algo vacío de la sinceridad que hablan esos testimonios. Luego lo racionalizo y pienso en la lírica ya que la épica no ha funcionado mucho, pero el sentimiento que tengo es igual a ese fracaso que la historia del MIR nos transmite.
Me quedo en duda (con lo que el programa es bueno) de: si la lírica es el camino que contraponer al fracaso de la épica; siento que he seguido la épica y no sé como hacer la lírica; no veo que la lírica genere cambios en el común sino por casualidad, ya que la lírica conlleva un cierto egoísmo que aleatoriamente puede ser común o anti-común.
A mi también me ha encantado el programa, y como habitualmente hace Línea sobre el mar, me ha hecho pensar. Gracias por compartir estas reflexiones de alta calidad en las ondas.
He disfrutado la comparación Cristo / Orfeo, nunca había visto a Cristo dsd ese lado, como un mandón; sí es posible q tenga bastante de quien quiere imponer, pero la verdad es dificil juzgar a alguien del q se ha escrito / hablado tanto sin poder tener testimonios directos suyos propios (textos etc.) Para mi lo interesante de su figura es como incide en la capacidad humana de amar, además de su invitación a deshacerse de lo mundano y lo terrenal (de lo objetual, algo q desde el arte – artificio hay mucho que repensar), ideas que generaron movimientos de base fuertes como los de teología de la liberación en Am.Latina, etc.
En el sentido que presentáis la lírica esta puede ser lo que muchos llaman cambiar el mundo desde tu experiencia cotidiana, como se ve en Calle Sta.Fe: cómo las opciones individuales en el modelo de vida diaria construyen historias colectivas. La lírica puede ser simplemente ejercer esa capacidad humana del amor?,,, pero claro, decir esto en entornos políticos está muy mal visto, está tan denostada la palabra y su significado! Sin embargo Orfeo es lo q está haciendo, guiarse por su corazón al rescatar a su amada. No es una opción egoista, todo lo contrario, altruista. Es su ejemplo lo que vale, desde el cuál construye mundo ¿quizás?.
Un abrazo y que sigais haciendo programas tan interesantes.
¿Épica y lírica en la “Gran Filosofía”?
Escuchando este programa no podía dejar de pensar en Alain Badiou, el filósofo francés que estoy leyendo ahora con absoluto fervor.
Y he pensado contaros cómo ve él esta conexión entre la épica y la lírica, lo personal y lo colectivo, lo singular y lo universal.
Es decir, cómo se ve, pues, desde la tradición de la “gran filosofía” estas cosas que también nos interesa pensar desde la filosofía de garaje (¡yo cada vez estoy más dividido!).
Así me ordeno yo también algunas ideas y además sirve para algo/alguien.
Pues para Badiou el enemigo principal hoy de todo pensamiento libre y de toda acción verdadera es la democracia (toma ya).
¿Qué entiende él por democracia?
Pues el reino de la opinión: cada cual tiene su opinión, todas valen por igual y cada una es tan finita como los cuerpos que las sostienen (esto es, cada uno de nosotros). En realidad la opinión sólo expresa un interés: es “lo que yo quiero ver porque me interesa verlo”. Es la base de la ideología de la “libre elección”: soy libre porque elijo. El voto democrático expresa eso: la creencia en la ley del número, la suma de opiniones.
Así, Badiou resume la ideología contemporánea en una frase: “sólo hay cuerpos y lenguajes”. Lo cual, traducido al cristiano, significa: “cada cual tiene su opinión y todas pesan lo mismo, sólo somos animales finitos”.
[¿Sería esto un poco Orfeo?]
Una vida regida por las opiniones, para Badiou, es una vida volátil y precaria, sin sentido. Vivir con opiniones es vivir a tumbos, vivir sólo según el propio interés. “Vivir como cerdos”.
¿Y qué sería entonces una “vida verdadera”? Una vida para la cual, no sólo hay cuerpos y lenguajes, sino también verdades.
Una vida tiene sentido cuando está, en lo real, polarizada de manera inmanente por una verdad, por una Idea (él lo pone así en mayúsculas que impone más
La verdadera vida es la vida orientada por una verdad, imantada por la verdad dice Badiou.
Es decir, para desafiar hoy al mundo tal y como es necesitamos un poco (un poco al menos) de Jesús.
¿Por qué el “mundo democrático” considera a Jesús “violento y dogmático”, como decíamos en el programa de hoy? Precisamente porque no aguanta a alguien que no tiene opiniones, sino verdades. La verdad es lo que hoy tiene fuerza para “interrumpir y desplazar” el curso normal de las cosas. Sólo una verdad puede quebrar el mundo de la opinión (“tu piensas X, yo Y y todos tan contentos”) y abrir un nuevo comienzo.
Pero, ¿qué es la verdad para Badiou? Para él, Platón no se equivocaba cuando definía la verdad por su forma (tiene una forma), su evidencia (es decir, que no se nos impone mediante la retórica y la propaganda) y el desinterés (una verdad puede ir contra mi interés). La verdad es también infinita (eterna, lo que nos arranca de la finitud animal) y universal (se dirige a todos).
¿Suena duro para nuestros oídos posmodernos, verdad? Jajaja
Pero la verdad de Badiou no es la verdad de la Causa Trascendente a la que hay que sacrificar la vida. Dice muy claramente que la verdad, ese iman, no es “exterior” a nosotros. En concreto dice: “no es ni un modelo, ni un programa, ni un paradigma, ni una norma” (es decir, algo exterior a nosotros que se nos impone).
La verdad tiene más bien que ver con un acontecimiento, una ruptura en el orden de las cosas que introduce una novedad en el mundo.
Puede haber acontecimientos en 4 ámbitos: ciencia, arte/poesía, política y amor. Son grandes trastornos que introducen cambios radicales en la vida individual y/o colectiva (una creación artística, un encuentro amoroso, un descubrimiento científico, una revolución). El acontecimiento no nos entrega una verdad ya hecha, esa elaboración tenemos que hacerla nosotros. A esa elaboración Badiou le llama “fidelidad”, ser fiel al acontecimiento es pensar las consecuencias que tiene, para cada cual y para todos, hasta el final.
La verdad es universal, para todos, pero no al modo tradicional (la ley, la norma que todos debemos cumplir). No se impone, sino que se nos ofrece como posibilidad, la posibilidad de pensarlo todo de nuevo, de aprender a vivir de nuevo, de reinventar completamente la política, de trastornar nuestra vida en el amor.
Por eso Badiou dice que una virtud filosófica fundamental es el coraje, el coraje de no renegar de un acontecimiento, de pensarlo hasta el final, de no volver a lo de antes, a lo fácil.
Es el cruce entre singular y universal que salía hoy (Badiou llama a ese punto de cruce: “el lugar de ideación”), porque aunque es universal-trasversal-para todos, tiene un lugar y un momento determinados.
Idea o verdad y cuerpo o vida no se oponen. Todo lo contrario. La verdad es siempre sensible, supone crear una nueva sensibilidad. En realidad, ser libre es incorporarnos a la verdad, es decir, alojar en nuestro cuerpo la verdad, encarnarla. No tiene nada que ver con “hacer lo que me da la gana”, la libertad es ante todo una disciplina. Sólo mediante la disciplina (y la organización) podemos sacar consecuencias del acontecimiento, vivir la ruptura del acontecimiento todos los días.
Ese cuerpo no es sólo mi cuerpo, sino un nuevo cuerpo que está siempre más allá de mi propio cuerpo. Badiou explica así el la sensación, el sentimiento (absolutamente épico) que uno tiene de estar cambiando el mundo cuando acude a una reunión en la que quizá sólo hay tres personas más: el número da igual, estamos en la verdad. El cuerpo y la vida se dilatan, yo ya no soy sólo yo, el yo-interés. Así se explica también la complicidad, el enamoramiento inmediato, la comunión que uno siente de pronto con gente que acaba de conocer: se comparte una verdad o Idea. Si no hay Idea o verdad compartida, sólo se comunican intereses y opiniones.
En definitiva, la verdad para Badiou 1) no es absoluta (en el sentido de que se sustraiga al tiempo y el espacio), sino que se da en un tiempo y espacio concretos pero luego se abre a todos. No se impone como una norma o una ley, sino que se nos ofrece como posibilidad (luego queda al coraje de cada cual aceptar o no su envite). No es algo separado del cuerpo, sino algo que sólo puede vivir en un cuerpo, de hecho es lo que hace que nuestro cuerpo sea cuerpo y no un jaleo absurdo de pulsiones.
Bueno, no sé si se entiende, todo esto es mucho más complicado, yo me encuentro/le veo mil problemas, pero aquí queda eso.
Son como resonancias que me vienen con el programa de hoy, no sé si literales o muy indirectas.
En fin, yo sigo