Una vida filosófica

20 abr

¿Qué es una vida filosófica? Santiago López Petit dice: una vida filosófica es una vida política.

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7 Responses to “Una vida filosófica”

  1. jacsami 25 abril 2010 at 11:06 #

    Coincido en buena parte de lo que dice el profesor Petit. La filosofía es una actitud vital. En mis clases con los chavales busco esos momentos en que tanto ellos como yo nos ponemos “en peligro”. Y efectivamente son escasos tan preciosos momentos. Lo que no comparto es que los jóvenes hayan perdido pasión. Más bien es un choque generacional brutal el que se está produciendo con estas nuevas generaciones, siendo muy difícil acceder a su pensamiento. Pero cuando se consigue, ¡tanta pasión o más que la nuestra! Aunque peque de proselitismo, hace unos días se ha celebrado la V Olimpiada Filosófica de Castilla y León y os invito a que visitéis la página: olimpiadafilosofica.com para ver si hay o no pasión en las nuevas generaciones.

  2. jordi 26 abril 2010 at 13:02 #

    Creo que Lòpez-Petit dice algunas cosas muy importantes. Se nota que cada vez ha sentido màs amor por la filosofìa. Lo ùnico que tal vez se echa en falta es que precise un poco màs cuàl es su trabajo en la filosofìa, para que la cosa no se quede demasiado en las nubes; por ejemplo ese concepto de querer vivir, yo personalmente no lo encuentro nunca filosòficamente situado, sino casi siempre en un terreno existencial a veces demasiado vago, demasiado “afuera”.

    Recuerdo eso que Deleuze decìa: salir de la filosofìa pero entrando mucho en ella, algo asì. Y tal vez uno de nuestros problemas es que nos cuesta mucho estar realmente en algo (lo que “antes” se llamaba un oficio). Y a veces eso significa estar en ese terreno vago de la comunicaciòn, repetir meramente cosas que otros dicen sin hacer un trabajo singular de apropiàrselas, todos un poco periodistas… Tal vez la cosa serìa separarse màs antes de estar juntos; para poder llevar algo a ese estar juntos. Encontrar a otros en una separaciòn. Agujerear ya el mundo por su cuenta, en su trabajo, màs que decir que hay que agujerear el mundo…

    Precisamente tal vez ahì se pueda problematizar esa identidad de la filosofìa y de la polìtica de la que habla Lòpez-Petit. Por ejemplo, un caso diferente podrìa ser el de Sartre. Esta entrevista me pareciò muy preciosa http://www.youtube.com/watch?v=Iz76Q6O51bI Su lenguaje es dialéctico, pero se entiende muy bien. Que precisamente es trabajar en Flaubert lo que le permite tener algo que decir en ese tribunal que juzgarà los crìmenes estadounidenses en Vietnam. Y viceversa. Aquì no hay identidad entre filosofìa y polìtica, sino contradicciòn, no estar nunca en su sitio. Sartre lo dice muy bellamente: mi oficio es ocuparme de lo que no me importa, de lo que no me concierne. Y entonces serìa precisamente el desplazamiento de un sitio a otro lo importante. Pero para que haya desplazamiento, debe haber lugares, puntos diferentes. Parece lo mismo que lo de Lòpez-Petit, pero es màs bien, creo, lo contrario.

  3. amador 27 abril 2010 at 14:40 #

    Hola Jordi,

    gracias por el mensaje.

    Aclarar una cosa sólo, que quizá sea interesante más allá del programa concreto de Santi:

    yo diría que el libro donde Santi desarrolla más filosóficamente el concepto de “querer vivir” sería “El infinito y la nada”. Y si en el programa no habla mucho sobre ello quizá fue porque, sencillamente, no le preguntamos.

    Quiero decir que para nosotros no se trataba de situar el trabajo de Santi en el campo filosófico, ni de “pasar revista” a sus conceptos o algo por el estilo. Por ejemplo, pasamos deliberadamente de largo por los temas centrales de su último libro: movilización global, espacios de anonimato, poder terapéutico, etc. Pensamos que Santi ya tiene muchas oportunidades para hablar de todo eso, pero que sin embargo (nos) faltaba otra cosa.

    Precisamente porque desde ULSM tratamos de estar “en algo”, peleando por pensar algo situado contra la dispersión que dices, fuimos más bien a sacar esa “otra cosa”, otros planos y dimensiones de su vida-pensamiento que nos interesaban justamente DESDE AHÍ: qué sacudida en su vida le condujo a la filosofía, cómo ve él desde la filosofía esa otra “filosofía de garaje” que indagamos-ensayamos aquí, cómo agujerea él concretamente en el aula y día a día la norma de que nunca pase nada en ningún sitio, qué relación hay (si la hay) entre enseñar filosofía en clase y educar en casa a los hijos…

    Preguntas que no son ni mejores ni peores que otras, sino las nuestras (y que, si lo miras bien, no te encontrarás por ahí en muchas otras entrevistas); precisamente nuestra manera (una de ellas) de reapropiarnos singularmente de su trabajo teórico para pensar lo que nos pre-ocupa.

    Y lo que confiamos es que la “comunicación” pueda establecerse a ese nivel: si un programa nos sirve a nosotros para pensar nuestros problemas, igual a otros puede servirle si es que los comparte.

    Me voy a ver lo de Sartre.

    Ciao!
    a.

  4. eva 29 abril 2010 at 1:19 #

    Soy una profana con esto de la filosofía, una profana atrevida además, que se embarca con el resto de Mareo en esta aventura de radio filosófica. Debo reconocer que no entiendo nunca a Santi, pero me encantó el programa.
    Me pareció emocionante la desnudez de las respuestas y desde ahí fui capaz de entender el quiebre en el que colocarse para convertir una vida en una vida política… aunque lo que más me gustó es el amor que desprendían las preguntas, las respuestas, la edición y el montaje de la entrevista.
    Es difícil que esto de amor no suene cursi (por la crisis de palabras y seguramente porque soy cursi, Jabu ;) pero no puedo decirlo de otra manera, porque decir afecto es ya otra cosa y lo que sentí que había en este programa era amor.

  5. joaquin 29 abril 2010 at 2:09 #

    Palabras excelentes, música de primera, pero se podría haber hecho más parejo el volumen del sonido de ambas cosas, para no tener que andar girando el mando para arriba o para abajo según la parte.

    No puedo compartirla, pero no puedo sino sentir respeto por la “ingenuidad” de un hombre capaz de conectar con las briznas de vida de un paisaje desértico, del cual, por otra parte, es plenamente consciente.

    Las miserias del mundo presente, que describe desde su oficio universitario y docente, son las mismas que pueden apreciarse desde cualquier otro oficio. Posiblemente su “ventaja” sea doble. Por una lado, indiferente a las presiones de su entorno, se empecina en seguir ejerciendo su oficio como teóricamente se presupone (enseñar a pensar), lo que le blinda de un ataque directo, pero no de la progresiva marginalización. Aunque conozco muchos resistentes de diverso éxito, no conozco en este siglo XXI ningún oficio (panadero, médico, modista, abogado, arquitecto, asistente social, periodista, etc.) que pueda seguir ejerciéndose honestamente y conforme a lo que se le presupone. Por otra parte, el oficio de pensar convierte en actividad full-time lo que los demás nos vemos obligados a reducir a ciertos momentos del día. Forma, pues, parte de esa pequeña minoría de privilegiados que viven de lo que les gusta. ¡Qué sea por mucho tiempo!

    Entrevista jugosa a un hombre sincero.

  6. Oscar 29 abril 2010 at 9:35 #

    La sinceridad creo que es un valor que en nuestros tiempos posmodernos no abunda, y gente como Santi, que hablan de recuperar nuestra sinceridad existencial, nuestros deseos más reales, nuestra vida-propia, nuestro propio discurso… no abundan. Y es una pena, los pensadores reconocidos quieren que la gente se “afilie” a sus criterios magistrales, no se exponen ni exponen al otro al vacío, para así poder llenarnos con nuestros deseos (con nuestro querer vivir) y con los de “McDonalds”. Santiago claramente no quiere afiliados, sino compañeros en ese pensar político. Me ha encantado poder participar en esta entrevista íntima y vital con Santi.

  7. jordi 1 mayo 2010 at 15:00 #

    ¡Claro!

    Mi intención no era en absoluto “criticar” la forma del programa, que me gustó. Era simplemente sacar a luz otra manera de entender la relación entre la filosofía y la política, que recordé mientras escuchaba. Quién sabe si estas diferencias pueden ser útiles para alguien…

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