Pensar en el ruido
23 nov
John Cage se comió la cabeza sobre eso del silencio y llegó a la conclusión de que el silencio de su época, su ‘nada’, era el ruido del tráfico. Cage quería olvidar el ‘yo’.
Años después, Murray Schafer alerta sobre los peligros de vivir en esa alcantarilla sonora que es la sociedad industrializada y propone un plan de limpieza de oídos. Murray quiere centrar el ‘yo’.
A propósito de la charla Cómo escapar del paisaje sonoro. De John Cage a Murray Schafer, y vuelta atrás: el problema de la representación, a cargo de Miguel Álvarez, hemos pensado sobre el medio ambiente sonoro de Una línea sobre el mar, y sobre cómo sonaría la nada de una filosofía de garaje.
Audios
- Paisaje sonoro
- Amores, de John Cage
- Snowforms, de Murray Schafer
- Paisaje sonoro




Queridos amigos de “Una línea sobre el mar”:
¡Enhorabuena, y muchísimas gracias, por este precioso programa dedicado a “Pensar en el ruido”! He disfrutado mucho con la escucha de vuestras sugerentes reflexiones, y si mi charla sobre estos asuntos pudo propiciar -siquiera en una corta y lejana medida- algo de lo que vosotros expresáis tan sabiamente, mi alegría es ya total.
Qúé mejor forma de compartir este tipo de dudas, preguntas y búsquedas que la radio… Personalmente -y sé que me aproximaré ahora más a los planteamientos de Schafer, quien salía tan mal parado de mi conferencia, en comparación con Cage-, me alegra constatar una vez más cómo incluso dentro de un enmarañado dial lleno de interferencias y -por qué no decirlo- ruidos, es posible hallar espacios como el vuestro, donde las disonancias propias de todo aprendizaje se hilan con tanta inteligencia, cuidado y tesón.
Os agradezco, una vez más, vuestra extrema generosidad -en particular a Marga, cuya presencia y participación en la conferencia y el debate posterior me hizo muy feliz-, y -a la espera de que pronto podamos seguir compartiendo nuevas cuitas sonoras- os envío un fuerte abrazo,
Miguel
Estamos profundamente en deuda, tanto con Cage como con Robert Rauschenberg por nuestro entendimiento de la potencial participación del silencio y la superficie vacía y hemos, repetidamente, hecho referencia a sus trabajos, particularmente 4’33” de Cage y White Paitings de Rauschenberg. Ambas piezas nos han ayudado promulgar la observación de Paulo Freire que “el silencio es la condición para escuchar”, una condición fundamental para los procesos participativos. Nosotros nos hemos desarrollado a partir de estas piezas, en conjunción con varios elementos de música electroacústica, minimalismo y conceptualismo, lo que se puede llamar “una estética del análisis” o “una estética de la organización”. Esta es una estética que comienza con el silencio y vuelve a él y a la página en blanco.
Extraído de (24-09-2008) Ultra-red* [entrevista por Mark Fisher]
Enhorabuena por este programa¡¡¡. Un saludo a todos/as (en especial a Raquel¡¡¡).